sábado 11 de abril de 2009

Gasta un web

Acabo de leer un chiste en un libro de Marías con el que andaba zabuqueando. Están el alter ego de todos los libros del colega y una piba a la que va a zumbarse (lleva 500 páginas afirmando que va a zumbársela, así que supongo que dentro de 500 se la acabará pasando por la piedra de amolar) y andan comentando que a los agentes secretos siempre les tocan el pene con el presupuesto. Que si justifícame lo de este matón, lo de este soborno, lo de ese tío al que tuviste que comprar una pistola de saldo...

Y en esto va y dice Marías (digo su alter ego del libro):
-James Bond es agente secreto ¿no?
-Sí -contesta la piba-. ¿Y eso qué tiene que ver?
-Pues que siempre gasta un güevo y nadie le pide presupuesto al final de la película.

O algo así. A mí me ha hecho gracia. Me voy a currar.

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lunes 6 de abril de 2009

A la manera de Casio

Hace algunos meses dejé por aquí un enlace a uno de esos artículos revertianos sublimes. Como el de antes de ayer.


Recuerdo que éste se lo dediqué a una piba de ésas que pululan de vez en cuado por el universo, y que no di nombres porque tampoco, y de momento, tengo cojones para decirle a la jeta: “aquel día, sin amores de por medio ni tensión de ningún tipo, supe que estas líneas me unían a ti más que al resto y decidí que debías leerlas”. Y las leíste, vaya. Fijo.


Pero a lo que iba. Ese artículo acababa de una forma que a mi juicio es sublime (por aquella afición común con Trapa a la vieja Roma):


“Y si algún día tienes hijos, intenta que sean como tú. Como esos tipos flacos de los que hablaba Julio César, a la manera de Casio: gente de dormir inquieto, peligrosa y viva. La que quita el sueño a los apoltronados y a los imbéciles”.


Casio. Gente de dormir inquieto, peligrosa y viva. Algo así como Bruto. Tipos de esos celosos de su forma de vida, de pertenecer a una élite que se iba al carajo y aparentemente iba a ser sustituida por otra. Pero también el resumen de un ideal, el del hombre libre (aunque elitista y cabrón) romano.


Hombres como Lucio Voreno, de la genial serie de la HBO. Tíos durísimos y con la lealtad, el valor y la nobleza como luces alumbrando su camino. Demonios infernales en los que pensaban los fundadores de la República cuando expulsaron al último rey de la ciudad.


Honorables. Bravos. Fuertes. Creyentes absolutos en la libertad de su ciudadanía (hoy nos abstenemos de hablar de los esclavos y esas vainas). Gente, en resumen, que abunda poco hoy en día.


Tampoco abundaron mucho entonces pero al menos ellos se convirtieron en ejemplos a seguir. Incluso cuando todo se fue a la mierda y Octavio Augusto la preparó pocha el ideal romano siguió vigente en la mente de muchos hombres. Tanto que se extendería a lo largo de los siglos como una maldita fiebre y escalaría entre la podredumbre del mundo para hacerse hueco.


Pero al final todo se fue a la mierda. Mirad a vuestro alrededor. Lealtad sustituida por hipocresía. Valor por palabras vanas y altisonantes. Honor por la vilidad más rastrera que jamás hemos contemplado.


Y mientras todo esto pasa miramos atrás y decimos “¡bárbaros!”, sin darnos cuenta de que, hasta en su extremada violencia, incluso en sus injusticias, las reglas que movieron a la humanidad hasta hace cosa de un siglo fueron infinitamente mejores que las que nos mueven ahora.


Por eso hoy, más que nunca, debemos esperar que pase eso. Que ciertas pibas tengan hijos a la manera de Casio (es un decir): “gente de dormir inquieto, peligrosa y viva. La que quita el sueño a los apoltronados y a los imbéciles”.

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sábado 4 de abril de 2009

La única razón, a qué engañarse

Digan lo que digan quienes no tienen ni idea del asunto, lo que lleva a un periodista a sus primeros campos de batalla es poder decir: estuve allí. Pasé la más dura reválida de mi perro oficio.

Este párrafo resume todas las respuestas a todas esas preguntas repetidas. Y este artículo resume todas las respuestas a muchas otras preguntas repetidas. También es un dogma de fe. Un mandamiento. Una pinche vaina que muestra una creencia o como queráis llamarlo.

Además, como también dijo este señor en no sé qué sitio (bueno, sí)... Bueno, me lo callo pero tenía razón en eso otro. Ya hablaré otro día de ello cuando esté más cabreado.

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lunes 30 de marzo de 2009

Forever Rome

Dedicado a Trapa:

La música del Total War aderezada con letra y con las imágenes de esa gran serie, Roma.

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domingo 29 de marzo de 2009

Un lugar en el ecosistema

Aquí tenéis un párrafo de Las partículas elementales, de Houellebecq (suena pedante, es culpa de Colado). Define la vida rural arcaica:

Uno tiene naturaleza y aire puro, cultiva algunas parcelas (cuyo número está fijado con precisión por un estricto sistema de herencias), de vez en cuando abate un jabalí; folla como un loco, especialmente con su mujer, que da a luz hijos; educa a los susodichos hijos para que ocupen su lugar en el mismo ecosistema; se pone enfermo, y se acabó.

Hombre. A veces también la cosa acaba de forma violenta y hay alguna aventurilla simpática entre medias. Los urbanitas puros obvian esas otras cosas.

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viernes 27 de marzo de 2009

Tributo a Williams a capella

Sublime Todo.

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viernes 23 de enero de 2009

Poco común

La cabronada de aquel personaje era que, pese a su inteligencia, su carisma, su fortaleza y su aparente optimismo detrás de todo aquello se ocultaban turbios instintos primarios, necesidad de soledad malsana y un pesimismo autodestructivo que le había llevado a aquel punto de su existencia.

Porque al fin y al cabo de eso se trataba. Del camino que había recorrido y de cómo era absurdo que hubiera acabado así, amarrado a una de esas mujeres con las que no quieres dormir, que diría Charly, y sumergido en una existencia que suponía una negación de sí misma, que diría don Joaquín.

Santiago había dicho algo parecido hace algún tiempo. Algo así como que Atus tenía el sublime problema de ser uno de esos raros tipos que, superiores e incluso admirados por la gente, deciden ignorar su potencial y se parapetan en un estado de seminconsciencia y dolor autoinducido.

Demasiadas palabras y demasiados párrafos para certificar una evidencia: aquella noche Atus no se sentía cómodo con aquel mal bicho asido a su cintura.

Por eso seguía despierto después del polvo y se planteaba, con el cerebro tan en blanco como solía en aquel tipo de coyunturas, la posibilidad de echar mano a un cigarrillo para templar el ánimo. Aunque, bien mirado, le iría mejor una copa.

Pero aquella chica era, al fin y al cabo, su maldita novia. Y las convenciones sociales y otras muchas cosas le impedían dejarla allí, desnuda, y bajarse al bar más cercano de la calle Madera a quemarse el intestino con cualquier engendro infernal.

Así que se quedó allí, como estaba permaneciendo en su vida. Asqueado y cabreado. Impotente porque era incapaz de tomar su libertad. De vivir como deseaba. De decir lo que quería. De sentir lo que anhelaba.

Quizás eso explicaba que cada mañana se levantase de la cama odiando la vida. Y que cada noche soñase con escapar de todo aquello de una jodida vez.

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martes 20 de enero de 2009

Autobombo

Prometo postear más a menudo aquí próximamente, pero la verdad es que últimamente ando tan liado que no tengo tiempo. Ahí os dejo una de mis últimas aportaciones a mi sacrosanta web de lasextanoticias.com. Va sobre el conflicto árabe israelí, un recorrido histórico con vídeos que no he hecho yo. Son dos ladrillazos porque al final han ido en dos artículos, y no en cuatro como estaba previso. Ahí queda:
En lucha por la tierra (del XIX a la Guerra de los Seis Días)
La guerra de la cólera (desde el final del anterior hasta la Segunda Intifada)

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viernes 16 de enero de 2009

Puto cojo

Hay un tipejo gruñón, ingenioso, arrogante y con una barba muy chulesca cuyo vídeo de grandes momentos no puedo colocar en este blog por razones incomprensibles para la mente humana.

Se llama Gregory House y es un hijo de puta maravilloso que siempre tiene razón. Estoy a punto de soltar una blasfemia, pero es cierto. Esta tarde me lo he pasado mejor viendo uno de los capítulos de su serie, que sólo merece la pena por su personaje, que viendo Scarface, que tenía en cuentas pendientes desde hace siglos.

Si tengo que compararlo con aquello en lo que he empleado mi ocio hoy me pasaría mucho, porque House no le llega a la suela de los zapatos al primer volumen de Akira, aunque supera con creces al personaje del padre Brown pero no la originalidad de sus aventuras. Y, sin lugar a dudas, es tan peligroso como la argumentación de un tipo llamado Friedman sobre el que no pienso extenderme hasta que tenga frases con las que lapidar uno de sus libros.

Mientras la lucha sigue. Vientos de cólera en el horizonte. Humo y fuego. Sangre y miedo. Y el insufrible sentimiento housiano de tener siempre razón.

Hace dos días me dijeron que mi peor pecado es el orgullo. De una manera menos lírica, naturalmente. Pero no deja de ser una gran verdad aunque te lo digan con cariño.

Pero es cierto. House y yo tenemos siempre razón.

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jueves 1 de enero de 2009

Crecí en los 80

Gracias a mi colega, compañero y paisano Carlos Docu he vuelto a escuchar la canción que a continuación os ofrezco. Sencillamente sublime. Verdades como puños.


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